
El tráfico era intenso mientras manejaba hacia mi casa después de la jornada laboral. La grande avenida que cruza el sur de la ciudad de Monterrey parecía no tener fin cuando casi al finalizar el tramo que me tocaba conducir sentí que un automóvil me presionaba para que me hiciera a un lado, parecía que quien manejaba tenía mucha prisa por llegar a algún lado. Finalmente se liberó la vía y pude moverme para dejar pasar al automóvil que estaba detrás de mí. Al mirar hacia el lado vi que el automóvil me rebasaba a gran velocidad era conducido por una chica al parecer algo molesta ya que apenas me rebasó, levantó su mano haciendo una seña obscena. Al ver esta señal de parte de una señorita en un evento por demás inocente me quede pensando en la singularidad del asunto.
Nuestra sociedad al parecer en general ha considerado que el hombre es la parte más ruda e insensible y que en cambio la mujer es todo lo contrario, esto es la parte más consciente, sensible y espiritual en cuanto al ser o existir. Creo que hasta hemos tolerado y aceptado que el hombre por ser hombre pueda de manera frecuente comportarse de forma corrupta y equivoca dentro de la sociedad considerándolo hasta cierto punto normal, pero cuando una mujer actúa erróneamente a la par de un hombre tendemos a señalar de manera más insistente y cruel tal comportamiento.
Lo que me paso con esa señorita mientras manejaba es algo que se ha vuelto muy común en nuestros días, es decir que hombres y mujeres están llegando a ser igual de fallos en su comportamiento en nuestra sociedad, por ejemplo, ya no es raro ver a ambos sean jóvenes o adultos maldecir, robar, pelear, etc., la lista puede ser larga.
La pregunta que me hago con frecuencia es: ¿por qué nuestra sociedad no puede ver que ha dejado a un lado los valores espirituales y humanos que debemos tener y conservar siempre?
Y quiero añadir otra pregunta: ¿por qué la sociedad está aceptando como algo bueno o normal el mal proceder, el maldecir, el engañar, el robar el hacer el mal al prójimo y el llenar nuestras mentes con todas esas cosas vanas que encontramos hoy en las redes sociales, el internet, la radio y la televisión?
Quiero compartir mi pensar acerca de las condiciones de nuestra sociedad hoy en día…las condiciones presentes, nosotros mismos las creamos poco a poco mientras crecíamos, esto es que nosotros creamos las condiciones para las generaciones futuras. Nosotros inculcamos o colocamos en el interior de nuestros hijos los valores con los que vivirán toda su vida…” tal como es el padre, es el hijo”.
Sin duda nuestra sociedad debería volver al modelo básico de la vida, esto es el respeto y las buenas costumbres hacia los demás. Si así lo hiciéramos seguramente seríamos personas y sociedades felices y prósperas donde la calidad de vida no tendría comparación ni siquiera con los países más industrializados y con mayor progreso de nuestros días. Los valores espirituales y temporales de un individuo o ser humanos son eternos, no se negocian, no se venden, no se rentan, no se guardan, no se olvidan, no evolucionan. Estos valores eternos dados al hombre fueron entregados desde el principio de manera Divina por ese Ser que no cambia y que es justo, recto y eterno.
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