
Soy un ser pensante, amante de la meditación en las cosas sencillas de la vida, sin embargo, la cosas que nutren al espíritu son para mí las de mayor valor, son las que me motivan una profunda reflexión y son aquellas a las que aspiro.
Tuve una infancia y adolescencia normales, con los desafíos y dificultades de todo joven. Expuesto a la burla y elogios de acuerdo a mis errores y mis aciertos respectivamente.
Nací en la ciudad de Monterrey, México y soy el menor de 8 hermanos. Estudié arquitectura en la Universidad Autónoma de Nuevo León. En la arquitectura he encontrado muchos momentos de felicidad, pero es en la vida misma donde se encuentra mi real felicidad, en el convivir y compartir con mi esposa e hija, y con todos aquellos que me rodean, en ayudarles y apoyarles en lo poco o mucho que pueda colaborar, en observarles y aprender de ellos.
Personalmente siempre he tenido un propósito de vida el cual me ayudó durante mi adolescencia a evitar muchos de los errores comunes que todo joven tiene que afrontar.
Quiero decir de manera sincera que me considero una persona sencilla, con la normalidad de cualquier otro, con defectos y virtudes, con fortalezas y carencias, con aciertos y dolores.
Se ha dicho que debemos disfrutar del viaje (de la vida) y estoy de acuerdo. Nacimos para reír y llorar, para sembrar y cosechar. Desafortunadamente algunos no hemos nacido en las mejores condiciones o circunstancias y afortunadamente otros hemos nacido en condiciones más favorables, pero aun así pienso que cada uno debe encontrar su propósito en este lugar llamado Tierra y recorrer su propio camino dando lo mejor de uno mismo.
Creo de manera firme en la libertad de creencia y pensamiento siempre guardando el respeto y tolerancia hacia aquellos que lo hacen de manera diferente.
Tengo una creencia firme en un Dios y esta creencia es como una llama inextinguible dentro de mi ser, y sin embargo entiendo que cada uno tiene el mismo derecho de creer o no creer, o bien adorar o no adorar lo que su pensamiento o corazón le dicte. Desde niño recibí una educación religiosa cristiana muy fuerte y estas enseñanzas llenan el espacio de mi alma con gran poder.
Si tan solo uno de mis lectores se ve beneficiado en su vida personal y familiar con lo expuesto en este blog, entonces puedo decir con gratitud a Dios y alegría en mi corazón que el propósito de este blog se ha cumplido.